Ubicación Actual:  PORTADA

Sin ti, por ellos - Amado Nervo Imprimir E-Mail

Señor, no puedo huir a la montaña,
no puedo ir a buscarte en el desierto,
porque es fuerza morar entre los hombres.
El engranaje de mi vida quiso
que lazos irrompibles
me ligasen a innúmeros de ellos,
y dicen todas las filosofías
que el precepto esencial es el de amarlos.

Pero, Tú bien lo sabes,
sus voces vanas me ensordecen; sufro
un tedio irremediable de sus risas,
de sus plebeyos goces,
de su insipiencia hinchada,
de su incesante y fútil hormigueo.
Yo sé que sólo un día
a tus pies, contemplándote en silencio
con la interior mirada del espíritu,
vale más que otros mil bajo las tiendas
de los tristes humanos.

Y es esta, ya lo ves, la prueba máxima
de amor que puedo darte:
no estar contigo, por estar con ellos...
Por escuchar sus quejas, !ay!, dejarte;
por ayudarles, padecer el frío
de tu ausencia, bien mío;
trocar por sus negruras tus destellos,
¡y por amarlos, parecer no amarte!
 
< Anterior   Siguiente >