|
FIDES No te resignes antes de perder definitiva, irrevocablemente, la batalla que libras. Lucha erguido y sin contar las enemigas huestes. ¡Mientras veas resquicios de esperanza, no te rindas! La suerte gusta de acumular los imposibles para vencerlos en conjunto, siempre, con el fatal y misterioso golpe de su maza de Hércules. ¿Sabes tú si el instante en que, ya fatigado, desesperes, es justo aquél que a la definitiva realización de tu ideal precede? Quien alienta una fe tenaz, el hado más torvo compromete en su favor. El SINO a la fe solo es vulnerable y resistir no puede. La fe otorga el divino privilegio de la CASUALIDAD, a quien la tiene en grado heroico. Cuando las tinieblas y los espectros y los trasgos lleguen a inspirarte pavor, ¡cierra los ojos, embraza tu fe toda, y arremete! ¡Verás cómo los monstruos más horribles, al embestirlos tú, se desvanecen! Cuanto se opone a los designios puros del hombre, es irreal; tan sólo tiene la imaginaria vida que le dan nuestro miedo y nuestra fiebre. Dios quiso en su bondad que los obstáculos para aguzar las armas nos sirviesen; quiso que el imposible estuviera nomás para vencerle, como está la barrera en los hipódromos a fin de que la salten los corceles. Búrlate, pues, de cuanto en el camino tu altivo impulso detener pretende. ¡No cedas ni a los hombres ni a los ángeles! ¡Ama mucho: el que ama embota hasta los aguijones de la muerte! ¡Que tu fe trace un círculo de fuego entre tu alma y los monstruos que la cerquen; y si es mucho el horror de los fantasmas que ves, cierra los ojos, y arremete! Amado Nervo, 3 de Marzo de 1915
|