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DIOS TE LIBRE, POETA...
Dios te libre, poeta, de verter en el cáliz de tu hermano la más pequeña gota de amargura; Dios te libre, poeta, de interceptar siquiera con tu mano la luz que el sol regale a una criatura. Dios te libre, poeta, de escribir una estrofa que contriste; de turbar con tu ceño y tu lógica triste la lógica divina de un ensueño; de obstruir el sendero, la vereda que recorra la más humilde planta; de quebrantar la pobre hoja que rueda; de entorpecer, ni con el más suave de los pesos, el ímpetu de un ave o de un bello ideal que se levanta. Ten, para todo júbilo, la santa sonrisa acogedora que lo aprueba: pon una nota nueva en toda voz que canta; y resta, por lo menos, un mínimo aguijón a cada prueba que torture a los malos y a los buenos. Amado Nervo, Marzo de 1916
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