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DEJAD VOLAR LAS AGUILAS
Dejad volar las águilas, van ellas hacia la luz: dejadlas que encumbren; no importa que del sol o las estrellas con el brillo sus ojos se deslumbren. Buscando la verdad van a lo ignoto; buscando lo inmortal van a la altura, y el velo acaso del misterio roto a ver alcancen en la noche oscura. No podréis conseguir que con desmayo pleguen el ala en inacción cobarde; nacidas son a desafiar el rayo y a hacer de audacia y de valor alarde. No lograréis que su indomable instinto A convención vulgar quiebre o se doble, ni que, en la lucha de la vida, extinto manche las glorias de su estirpe noble. De un ideal sublime los reflejos siguen audaces ostentando galas, y nada va más alto ni más lejos que el pensamiento al desplegar las alas. Dejad volar las águilas. No importa que, al ver se ocultan en la hube umbría, juzgue la turba, ante su audacia absorta, locura y sacrilegio su osadía. No importa que al traer nuevas extrañas del país de l,os sueños, no se crean, iras las burlen y las hieran sañas y desdeñadas por los hombres sean. Que en vano fue la voz de los profetas al revelar sus sueños, desoída; pues, pensadores, genios y poetas son astros en las noches de la vida. Dejad que el polvo terrenal sacuda el alma altiva a quien lo innoble hiere, ya que en silencio la materia muda Sólo le abre su seno cuando muere. ¿Qué nada alcanzarán? Basta a su gloria lanzarse a los abismos del problema, y ser, purificada toda escoria, del sacrificio símbolo y emblema. Que si dejar quisieran, bajo el yugo, que la fuerza brutal su fe les robe, en explosión de cólera al verdugo Dirán en su dolor: “¡ E pur si muove!” ¿Para qué más luchar, si nada puede contra la luz vuestro poder exiguo? a otro ideal vuestro ideal ya cede, y está agrietado el pedestal antiguo. Y la nueva progenie trae en sus hombres el arca de las leyes del futuro; y al eco de sus trompas, en escombros convertidos serán los viejos muros. Ellas del porvenir el sol anuncian y los misterios de la vida inquieren; y ante el severo fallo que pronuncian reinar los mitos del error no esperen. Y aun a pesar de la corriente impura de tanto vicio que el presente mancha, bondades irradiando y hermosura, los horizontes la verdad ensancha. Dejad volar las águilas candales por el campo infinito de la idea: !Están allí las fuentes inmortales y allí está el germen que transforma y crea!
Heraclio Martin de la Guardia
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