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La confianza en sí mismo surge...
Cuando se sabe que no somos perfectos, pero somos capaces de concebir lo que es la perfección.
Cuando se sabe que es necesario aclarar las propias ideas y sentimientos, aunque para ello haya que reconocerse tal y como se es en todo momento.
Cuando se sabe que para lograr una cosa hacen falta muchos pasos encaminados con perseverancia en el mismo sentido.
Cuando se sabe que la acción es preferible a la inacción, y el compromiso con la vida es preferible a la indiferencia apática.
Cuando se sabe que los fracasos son enseñanzas y los éxitos son pruebas felizmente superadas en el camino.
Cuando se sabe que siembre recibiremos críticas y alabanzas, pero ni unas ni otras valen lo que nuestra conciencia serena nos indica como positivo o negativo para nosotros mismos.
Cuando se sabe que la convivencia con los demás hombres es maravillosa, pero no sabemos esperar que los otros hagan todo por nosotros, ni tampoco ser tan orgullosos como para no aceptar ninguna ayuda.
Cuando se sabe que si descubrimos hombres superiores a nosotros, debemos tomarlos como ejemplo y no como motivo de depresión; y si los encontramos inferiores, ver qué es lo que debemos evitar, sin vanagloriarnos ante ellos de lo que somos y poseemos.
Cuando se sabe que como seres humanos tenemos un punto de partida y un destino al que llegar, que nuestro quehacer actual tiene un porqué, una necesidad y una finalidad.
Cuando se sabe que no todo está escrito, y por lo mismo, nosotros podemos agregar una palabras más en el Libro de la Vida. Delia Steinberg Guzmán
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